Un actor debe trabajar toda su vida, cultivar su mente, desarrollar su talento sistemáticamente, ampliar su personalidad; nunca debe desesperar, ni olvidar este propósito fundamental: amar su arte con todas sus fuerzas y amarlo sin egoísmo.
Constantin Stanislavski (La construcción del personaje)
“Mirada de cerca, la vida parece una tragedia; vista de lejos, parece una comedia. Nunca te olvides de sonreír, porque el día en que no sonrías será un día perdido. La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive cada momento, antes de que baje el telón y la obra termine sin aplausos. Hay que tener fe en uno mismo. Aún cuando estaba en el orfanato o recorría las calles buscando qué comer, me consideraba el actor más grande del mundo. La vida es maravillosa...si no se le tiene miedo. Sin haber conocido la miseria, es imposible valorar el lujo. Más que maquinaria necesitamos humanidad, y más que inteligencia, amabilidad y cortesía. Fui perseguido y desterrado, pero mi único credo político siempre fue la libertad.”
Mi realidad es el teatro, sin él no soy nada. Ando sumergido en un autismo casi voluntario, o quizás en una posición de espectador en la vida real. Mi cuerpo me pide escena. Mi alma expresar los sentimientos que otros escribieron, porque quizás sean más interesantes que los míos, o más intensos… o puede también que iguales.
La felicidad se encuentra cuando conseguimos descubrir que somos capaces de apreciarnos nosotros mismos en algo en particular, algo que nos hace sentirnos especiales, pero no únicos. Únicos no, porque si no, no podríamos compartir dicha felicidad. Yo siempre he sido un chico tímido, inseguro, falto de autoestima, hasta que descubrí mi vocación de comunicar. Dibujando escuché el mensaje que mi interior me estaba gritando y que yo no llegaba a escuchar. Detrás del micrófono encontré la clave de la autoestima, mi “yo” más sentimental y mi “yo” más divertido. Encima del escenario me siento completamente realizado. Pero cuando se acaba el papel, cuando despido el programa o cuando suenan los aplausos del final, mi “yo” se apaga, y entro en ese estado de hibernación que me permite vivir la vida de una forma práctica pero casi insensible a mi entorno.
¿Vivo quizás en una mentira? ¿Estoy dejando pasar los días sin vivirlos? Quizás no, porque dentro de mi cabeza se escribe un guión por representar, y mis emociones se entrenan para encarnar los personajes que están por venir. Si eso no es vivir, prefiero estar muerto. Pero sé que no lo estoy, porque cada día es un estreno, porque en cada representación me siento vivo, y quiero seguir viviendo para disfrutarlo.
Pasó su infancia enAstaffort. Comenzó a componer con 16 años como por afición influido por cantantes comoBob Dylan.
Lo expulsaron del instituto por problemas de disciplina y encontró trabajo en unazapatería, trabajo que dejó por lamúsica, empezando a tocar en pubs y bares con el grupoRay Frank et les Jazzmen(más tardeLes Gaulois). Pero fue dejando el grupo presentándose a concursos y finalmente grabando discos.
Está casado y es padre de tres hijas: Manon, Aurélie y Thiu.
Aunque es muy feliz dice, en una declaración de una revista muy importante de donde reside hoy, el amor por la guitarra siempre será su primer amor.